Literatura y objetivos.
La
literatura no necesita grandes palabras, necesita objetivos. Los
objetivos destejen las redes de sentido que naturalizan las palabras
y las historias con las que se teje la imaginación social
hegemónica, es decir, la imaginación y la literatura capitalista.
Y al tiempo, los objetivos, dibujan el espacio semántico al que
aspira el movimiento de emancipación que lucha contra la propiedad
privada de los medios de producción y muy especialmente los medios
de producción de los imaginarios individuales y colectivos, la
producción de necesidades, de miedos y deseos, de horizontes,
esperanzas y renuncias. Pero, los objetivos son, además,
herramientas de trabajo socio-político que la literatura necesita si
pretende ser algo más que divertidos o virtuosos juegos de palabras.
Como escribe Aurelio Sainz Pezonaga -
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=167733
- las
historias que la literatura transportan son
instrumentos de medición de los efectos de poder social que producen
los
medios de comunicación dominantes.
Son.o
mejor, pueden ser,
herramientas para desbrozar un camino que no está señalizado. Y,
sobre todo, son dispositivos que propician nuevas relaciones de los
hombres y las mujeres con la realidad y las palabras que la nombran y
construyen.
Muchas veces, esas herramientas – la
novela, la poesía, el teatro-
son prestadas, han sido diseñadas para otros usos y con otros
objetivos: la autocelebración humanista de la burguesía como clase
que se siente clase universal. Pero el movimiento de emancipación
(ssocial
y estética) tiene
que reutilizarlas, dotándolas de una nueva función – agitación,
sabotaje
y
propaganda- para poder alcanzar los objetivos propuestos. Y teniendo
en cuenta además que generalmente son herramientas tácticas y
provisionales que habrán de ser abandonadas en el momento en que ya
no sirvan para ir más lejos.
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