miércoles, 21 de marzo de 2018

Aquellas entrevistas de no sé cuando



Leer: Si no interrumpes o no te interrumpen es que no eres nadie.

1) Cómo creés que será el lector del futuro? Cómo leerán aquellos que hoy son adolescentes o los que están naciendo?

Bueno eso va a depender de cómo sea ese futuro. Si suponemos que en ese futuro la producción de necesidades seguirá estando en manos de los mercaderes del capitalismo habrá que pensar que los lectores del futuro leerán obedeciendo a aquello que el mercado les ofrezca e imponga, pues será la lógica del mercado la que en definitiva determine el qué editar, el qué leer, el cómo leer y hasta el cómo sentir. Sin duda la edición digital irá desplazando a la edición en papel pero seguirá siendo el capital a través de sus medios de comunicación y publicidad quien determine cuales será esas necesidades que la edición deberá tratar de satisfacer. Habrá, esperemos, segmentos de la población que intenten rebelarse contra ese imposición pero el propio mercado producirá para ellos la oferta adecuada siempre y cuando les salga rentable. Si los lectores y lectoras de hoy fuéramos capaces de construir un futuro distinto, no doblegado a la lógica del mercado, cabe suponer que en la producción de esas necesidades intervendrían instancias no mercantiles que ampliarían la oferta y atenderían las demandas que desde otras instancias sociales o políticas podrían generarse. Como no soy muy optimista al respeto imagino que, por desgracia, ese futuro, al menos a medio plazo, será predeciblemente el que el capital está ahora construyendo aprovechando nuestra pasividad.


2) Qué forma tomará la literatura, si es que creés que tomará una forma nueva? Qué forma la poesía, la novelística, el ensayismo?

La literatura en el sentido fuerte ha sido siempre una actividad elitista y dirigida a las élites. Acaso a la inmensa minoría pero minoría. Y precisamente por su naturaleza minoritaria, desaparecida en el interior de la sociedad de consumo de masas en que actualmente vivimos, la legitimidad de las elites se ha desmoronado y, en consecuencia, la literatura como lugar de lo superior ha muerto. Pero aun muerta la literatura seguirá dando juego porque su cadáver seguirá gozando de prestigio, sus funerales serán ocasión de distinción, ceremónias y espectáculos y su herencia será disputada por sus herederos. Creo que ese cadáver, con sus despojos y herencias, responderán en el futuro al carácter de lo que Josefina Ludmer llama literaturas postautónomas. Parece inevitable que lo que hemos venido llamando literatura se integre y diluya en el creciente campo de las industrias de ocio y entretenimiento. Perderá el espacio de distinción que ha venido ocupando en la sacra cultura humanística para trasladarse al terreno más laico de la cultura mercantil. Por eso lo más probable es que en ese futuro habrá más poesía cursi, más ensayos en clave periodística y más novelas con crimen, investigación y cómodo cinismo. Y seguramente aaparecerán nuevos tipos de discursos que se adapten a las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Literaturas de hipermercado: muchos productos y poca variedad. Ya hoy en realidad casi todos consumimos los mismos libros y vamos viendo como éxito comercial y calidad literaria tienden a identificarse. Habrá también, supongo, dentro del hiper un pequeño salón del gourmet para los que vayan de exquisitos por la vida.


3) Cuál creés que será el lugar de los autores? Tendrán mas contacto con el lector que hoy? Se puede tener aun mas contacto?
Más o menos lo que empiezan a ser ahora: serán una marca comercial al servicio del cliente. Y ellos mismos tendrán que encargarse de realizar su propia marketing y promoción. Saben que sino se convierten en noticia sus libros no aguantarán en los puntos de venta y por eso los valores del marketing acabarán por contaminar sus poéticas. Serán mediáticos o no existirán. Ya hoy todos saben que para que sus libros se vendan lo mejor es poder escribir en las páginas de deportes de los diarios. Mi reino por una colaboración en el Marca.

4) Creés que se tenderá a poner el acento cada vez más en la obra de las personas o en las personas que crean la obra?
En razón a lo dicho anteriormente creo que en las personas. En el mundo editorial todos saben que vende más una entrevista al autor que una crítica laudatoria. Cuando uno ve que la primera página de un suplemento de libros como Babelia está ocupada por una fotografía de escritor o escritora, confirma que el llamado periodismo cultural cada vez más es simple periodismo del corazón cultural. Y los autores encantados, esperando a ver cuando salen en el escaparate.

5) Cómo juega la ansiedad que provoca la hipercomunicacion a la hora de la lectura? Leemos, dice Piglia, siempre bajo la amenaza de una interrupción. Y hoy cada vez más.
La lectura tradicionalmente había sido uno de los escasos lugares donde escapando del trajín y las urgencias materiales el lector podía tener la gozosa sensación de habitar “lejos del mundanal ruído”. La lectura como espacio para la soledad, el silencio y la vida interior. La biblioteca como reflejo del yo íntimo y auténtico. Pero hace ya tiempo que vendimos el alma a la autoficción y el silencio más que un valor se ha convertido en signo de fracaso o aburrimiento: si tu móvil no suena empiezas a sospechar que estás muerto social, profesional o laboralmente hablando. Ahora y cada vez más, leemos en medio del ruido, de las llamadas, del reclamo del twitter, del whatsaap, del facebook. El ruído ya no es una molestia sino una señal de éxito, de reclamo, de estar viviendo con intensidad. Diría que lo que ya no soportamos es que no nos interrumpan aunque solo sea para poder quejarnos de esa interrupción. Si no interrumpes o no te interrumpen es que no eres nadie.


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